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lunes, 18 de noviembre de 2019

Rutas argentinas en moto

Hola a todos
Empezamos este recorrido por la argentina en moto. Esta salida fue pensada y postergada varias veces. Pero este fin de semana decidimos agarrar la moto y salir para la zona de entre rios sin destino certero. Habaimos mirado que podría ser cualquier pueblo o ciudad.
La mañana del sábado amenazaba lluvia en la plata pero el pronóstico nos indicaba que a media mañana pararía de llover, esperamos un poco y tipo diez cuando dejo de llover resolvimos salir. 
Yo aproveché para estrenar la capa de lluvia que me habia regalado gustavo que la verdad pensé que no sería muy necesaria. Menos mal que me la puse porque la lluvia nos acompañó casi todo el camino. 
Al llegar a ingeniero maschwich paramos a tomar un café porque la lluvia no aflojaba y pensar en recalcular. Pero decidimos seguir pensando YA PARA. 
No les voy a dar detalles del viaje con lluvia. Resumiendo, habíamos salido sin reserva de hotel, así que podíamos cambiar de dirección en cualquier punto del camino. Nos daba igual recorrer buscando lugares curiosos o histórico o volver a lugares conocidos. En una estación de servicio nos enteramos que en Gualeguaychú había un encuentro de motos, aún era temprano así que nos dirigimos hacia allá con la idea de buscar alojamiento. Ni bien llegamos era una cantidad de motos impresionante que llenaban todo el paseo de la costanera. Mientras gustavo entraba a la muestra yo busque alojamiento sin conseguirlo. Eso me preocupo un poco porque conozco la zona y se de su capacidad hotelera. Busque en Booking y decía ocupación 100%. Tuchi dice siempre que tengo culo, pero me pareció en ese momento que se estaba acabando mi suerte. Busque entonces en Colón y solo quedaba una posada. Bueno dijimos, la reservamos y vemos. Habíamos reservado al última habitación. Estaba todo ocupado y era verdad. Colón queda a unos 100 kilómetros de Gualeguaychú pero no teníamos muchas más opciones. 
Llegamos a Colón alrededor de las 20:30 horas, la calle de la posada era de tierra y medió oscura. Ya estábamos del todo jugados. Sabíamos que Mara venía a San José así que en el peor de los casos la llamábamos o nos aparecíamos por allá pidiendo alojamiento. Pero cuando llegamos a la posada les digo que es de lo más recomendable, hermosa casona colonial con piscina, habitaciones súper espaciosas y cómodas con todo lo necesario. Después les pasó la dirección. Nos duchamos y nos fuimos para el centro a cenar.  Dimos una vuelta para estacionar y comimos algo en uno de los bares alrededor de la plaza. Desde allí le mandamos mensaje a Mara para ver si estaban y que hacían. Ellos estaban cenando en el restorant del hotel con Graciela. Pasamos a saludarlos y nos volvimos a la posada porque el viaje esta vez fue cansador. Creo que poro la lluvia, porque está cantidad de km ya los habíamos hecho en otros viajes.
Hoy por la mañana nos levantamos y disfrutamos de desayuno todo casero, desde el pan hasta la mermelada y los dulces. Yo me prepare el mate y me quede en la piscina mientras gustavo dormía.
El día estaba hermosos, con sol, sin vientos. A la tarde Mara y pepe nos habían invitado a pasar la tarde en la isla pero si decidíamos ir teníamos que estar preparados a las 15:30 porque sino partirían en la lancha sin nosotros. Obviamente a las 15:30 ya estábamos listos en la bajada al río con los porrones de cerveza y algunas cositas más para el atardecer. La tarde estaba bárbara y mientras nos acercábamos ya se veía la isla súper copada como en temporada. Ya estaban ahí otros berisenses con sus lanchas y motos de agua, las carpas desplegables y nosotros que en la lancha traíamos sillas, mesita plegable y heladera. 
Mientras charlábamos y entrábamos y salíamos del agua, la tarde se pasaba de lo más agradable. Una tarde increíble de clima, de compañía y de sol. 
Nos quedamos hasta las 20 horas viendo la caída del sol y esas luces rojas que se reflejan sobre el agua marrón y son solo 10 minutos en total de una postal en vivo que podes observar. Cansado ya nos volvimos para ducharnos y salir a cenar. 
Colón explotaba de gente, pisarías, bares y heladerías todas con cola de gente esperando por una mesa. Tuvimos suerte y encontramos rápido mesa para dos.
La noche continuó con nuevas charlas con Graciela, Pepe y Mara en otro de los bares de la zona.
Mañana ultimo día que aún no decidimos si lo tomamos como descanso o recorremos la zona.
Besos a todos 
Carola















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