Hola A todos.
Les cuento que ayer tuve un paseo diferente. Hacía varios martes que Luisina me proponía ir a “Lo de Gagiotti”, un salón en calle 23 entre 43 y 44 donde los martes se baila Tango y Milonga. Es un lugar que conozco hace muchos años, recuerdo que éramos chicos con Gustavo y cada sábado que pasábamos por ahí estaba todo lleno de coches en las 3 cuadras a la redonda. Pero Nunca había entrado. Claro que en esa época los que entraban a ese baile eran unos viejos para mí, hoy esos viejos son los de mi edad.
Se llama asi porque el dueño es Raúl Gagiotti, un hijo de italianos que desde toda la vida vive en ese barrio, se crio con Lidia, Lita y Alfredo.
Llegue 20:45 para encontrarme allí con Luisina. Como les decía, no lo conocía por dentro. Solo con atravesar la puerta y te encontras con un espacio tipo club de barrio, es como estar en LUNA DE AVELLANEDA (se acuerdan de la película). A medida que pasaban los minutos se atrasaba el calendario, creo que a la media hora estábamos ya en 1940/50. El espacio es un salón muy grande, con mesas a los costados y en el centro un gran espacio libre a modo de PISTA DE BAILE. A esa hora estaba terminando la clase de Tango que dan allí todos los martes y tiene màs de 50 parejas. Nosotras buscamos un lugar frente a la pista. Al fondo del salón esta la barra donde podes pedirte diferentes menues y bebida, nosotras nos pedimos Verduras gratinadas, Luisina Ravioles Caseros, Ana Paula Tallarines y el Resto Pizza, una Sidra y una cerveza de litro para empezar. De apoco veias como llegaban nuevas parejas, algunas familias y otros grupos de amigos. La música empezó a sonar en los parlantes que están alrededor de la pista, se acercaban hombres y mujeres de todas las edades. Veias algunas mujeres vestidas para la ocasión, es decir con falda a la rodilla algunas y zapato de taco con pulsera al tobillo. Todos disfrutaban del mismo espacio y las mismas actividades. Se acercaban los señores para sacarte a bailar, como era antes, pero en ningún momento pareció acosador o intimidante la propuesta. Por el contrario sentí que había interés por compartir. Toda la noche podías ver como entre ellos se sacaban a bailar, luego se sentaban a comer algo y así seguían. Me encontré con algunos conocidos (que raro dirían mis amigas) que me contaban que van durante allí todo el año, de la misma manera que yo arme los “jueves de bares” ellas vienen acá los “Martes de Milonga”. Con el correr del año fueron conociendo a otros, con los que se encuentran solo ahí, cada martes y terminan compartiendo mesa, música y baile y alguna charla. Esta muy bueno participar de estas actividades, porque abris tu espacio y tu círculo, conoces gente nueva.
Mientras comíamos, yo disfrutaba viendo lo que pasaba, mientras miraba que había como una tarima bastante alta, a modo de escenario flotante o en las alturas donde estaba un bandoneón, una batería, un teclado y guitarra. ¡Es que ahí toca Raúl con su orquesta! Me dijeron. ¿còmo? Claro, el era parte del grupo LOS 4 SOLES!!!!! Parece que era un grupo muy conocido que hizo varias presentaciones en su juventud en la plata, pero también por todo el país y llego a viajar a México, Chile y no se donde mas. Pero esto no termino acá, al rato VINO RAUL a la mesa. Conto anécdotas y como llego a armar este espacio que es su vida y donde trabaja con toda la familia.
Me hubiera quedado un poco mas pero ya eran las 23:30 y yo hoy me tenia que levantar muy temprano para ir al trabajo.
Les dejo acá algunas imágenes que tome con el celular. Si les gusta, me avisan y nos encontramos allá.
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